Mochileros por Sudamérica, viajando en carromoto

Mochileros por Sudamérica, viajando en carromoto

En esta crónica tenemos un par de viajeros, dos mochileros por Sudamérica, mejor tres, que se la han gozado recorriendo varios países en un “motocarro”, periplo que duró dos años, acaban de hacer una pausa, pero ya están planeando su segunda “gira”.

Muchas veces hemos escuchado decir que una cosa es un turista, y otra muy diferente un viajero. El turista es quien encuentra todo puestesito, acomodadito y calientito. Este no admite, o pondrá viento en polvorosa, si el café esta menos caliente de cómo lo quiere, si el agua de la ducha está más fría de lo que la desea, o si su habitación de hotel le quedó en el segundo piso cuando lo hubiera deseado en el quinto, más alejado del ruido.

Sin mencionar que un turista mayormente se debe ajustar a horarios para los tours, comidas, y aveces sufre por unos minutos extras para las fotos que quiere tomar. Muchas veces un turista no alcanza a conocer bien un lugar, solo lo visualiza. El viajero es la antítesis de un turista. Algunos dirán que el turista no sufre y que el viajero sí, eso dependerá siempre de la perspectiva en que se le mire y de las espectátivas que se tengan.

El viajero es dueño de su tiempo y amo de los lugares. Se queda más tiempo donde quiere sin que nadie lo afane. Este descubre y conoce lugares, los asimila, los disfruta a plenitud.

 

Todo empezó en el Cabo de la Vela

Daniel es un bogotano que viajó con un amigo en molo hacia el Cabo de la Vela en la Guajira hace dos años, con deseos de conocer.

El quiso continuar el viaje hacia donde el camino lo llevara, pero su amigo se devolvió. Fue así como se consiguió prestado un motocarro con un conocido y prosiguió su andar llegando al Estado de Bahía en Brasil.

Allí conoció a Paula, una uruguaya que había viajado a Salvador de Bahía, capital de Bahía, a estudiar danzas.
Desde allí ambos partieron hacia Suramérica, arrimando a su paso por varios países como Perú, Bolivia, Paraguay y Argentina.
En Córdoba, Daniel adoptó una perrita de tan solo un mes de nacida a la que de inmediato le puso de nombre “Maracaná”.
Desde ese momento ya eran una familia de tres integrantes, y la mascota otra viajera más.

 

En Playa Blanca, Cartagena

¡Libres!

En Argentina estuvieron dos meses entre Buenos Aires y Córdoba, para iniciar el viaje de regreso por Suramérica, con otra compañía más.
“Lo mejor de viajar como nosotros lo hacemos, es que no hay rutinas, cero rutina. Todos los días hacemos cosas diferentes, vas donde quieres ir, nadie te espera, nadie le extraña, nadie te olvida; si llegas a un lugar es por casualidad o por causalidad, porque tú instinto le lleva”, dice Paula.
Y Daniel anota “A mi me gusta viajar porque uno nunca pierde su capacidad de asombro, caminamos y pasamos por muchos lugares creyendo que ya lodo nos ha pasado, pero siempre un lugar te va a entregar algo nuevo, es muy mágico lodo”.

Donde los coja la noche

Dice Paula que cuando los ven llegar en su “aparatito” palabras suyas, gente de toda clase sea adinerada o sencilla, los reciben y atienden de forma muy simpática y amable. Daniel agrega que no recuerdan malos tratos o desprecio de nadie en ningún lugar.

Sobre esto último, Paula dice que solo una vez estaban pasando por un sitio en Salvador de Bahía en Brasil, y se vieron rodeados de muchos pandilleros armados, quienes los miraban, se hablaban entre ellos, pero que finalmente salieron ilesos y pudieron continuar.

Cuentan los dos, que duermen donde los coja la noche, pero siempre buscando lugares seguros como estaciones de bomberos, colegios, escuelas, estaciones de policía, hospitales etc.

Sobre problemas de salud, dice Daniel que los tres han tenido intoxicaciones por algunos alimentos y agua, y que siempre han recibido atención médica..

En las zonas fronterizas logran cruzar hacia un país con su carromoto, mediante la figura de “importación temporal de vehículos”, y con sus pasaportes, lo que hace que su entrada y estadía sea legal, y el único país con más intransigencia de sus autoridades ha sido Venezuela, donde pudieron ver los trabajos que tiene una familia para conseguir por ejemplo, leche, relata Daniel.

 

El carromoto y Maracaná

 

Viviendo del arte

Paula y Daniel se financian haciendo shows callejeros a los niños. Presentan malabares, títeres, esketh de payasos y globoflexia. Es una especie de pequeño circo callejero donde los padres les dan dinero aplaudiendo y agradeciendo el entretenimiento que les regalan a sus hijos.

También venden las artesanías que ellos mismo elaboran. Y no les falta nunca un buen samaritano que les deje bañar.

 

 

Conociendo bellos Lugares

Y la recompensa de este trasegar con algunas dificultades pero con miles de satisfacciones diarias, es conocer lugares muy hermosos. Daniel quedó fascinado con La Chapada Diamantina, un parque nacional en Brasil con cascadas de más de treinta metro, y la Gran Sabana en Venezuela, o el gran río Amazonas por Manaos y Belén.

Paula dice que todo Brasil le gusta demasiado, como Río, y que le pareció hermosa la isla de Marayo. Llegamos y nos vamos Hace poco llegaron a Cartagena, como haciendo una pausa en el camino, pero ya quieren reiniciar un nuevo viaje.
Paula dice: “Entramos por Maicao, pasamos por Valledupar y acabamos de llegar a Cartagena. Me late que en Colombia hay mucha diversión y alegría, además de mucha naturaleza muy linda, espero recorrérmela toda, estamos planeando nuestro próximo viaje”

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