La rutina de los empleados a bordo de un Crucero ¡Sorpréndete!

La rutina de los empleados a bordo de un Crucero ¡Sorpréndete!

La rutina de los empleados a bordo de un Crucero ¡Sorpréndete!
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Los cruceros o esos gigantescos hoteles que navegan sobre los mares; con  piscinas, bares, restaurantes, shoppings, montañas rusas, canchas deportivas… y es que, más que barcos o buques  enormes, los cruceros son verdaderas ciudades flotantes.

Siempre han despertado fascinación en las personas que sueñan algún día irse de vacaciones en uno de ellos, o siguen provocando deseos de repetir en aquellos que ya lo han hecho.

Y aparte de la admiración y encanto que producen, también llaman mucho la atención de todos, sus tripulantes o empleados que trabajan día a día para atender a los viajeros y hacer de su viaje, una experiencia placentera, cómoda e inolvidable.

 

 

En este artículo hemos recopilado datos que todos desconocen sobre la vida a bordo desde la visión de un empleado de un crucero.

Tuvimos la oportunidad de conversar con un ex tripulante de una reconocida naviera de cruceros – de hecho la mayoría de las compañías de cruceros son muy reconocidas-, y nos contó infidencias que nos hacen dar un gritito onomatopéyico…¡wow!..¿en serio?

El diálogo con * Rodrigo (nombre ficticio) de nacionalidad mexicana y de veintinueve años, comienza  así: “Después de enviar mi solicitud de empleo en una importante naviera vía mail, me respondieron positivamente al mes exactamente. Me realicé mis exámenes pertinentes y me enganché con un contrato a seís meses prorrogable. Estaba muy emocionado pues no creía que tenía un empleo en un gigante del mar y que recorrería varios países y aparte me pagarían.

Recien abordé el buque pensé que tendría mi recámara (habitación) privada, pero mi sorpresa fue ver que compartiría con tres compañeros  más un espacio de cuatro por cuatro metros en camarotes.

Una vez te instalas y empiezas a ver en perspectiva tú nueva vida, pronto te empiezas a tranquilizar y piensas que no es tan malo compartir muchas otras cosas con tus nuevos compañeros, sabes que no eres un turista y que tú vida a bordo no será color de rosa como ellos sí la viven y la sienten”.

 

Trabajo Intenso

Continúa nuestro confidente: “Las jornadas son muy largas y extenuantes, como ochenta horas semanales y diez a doce horas diarias durante varios meses seguidos sin parar.

Cuando finaliza nuestro día y por fin paramos, realmente quedamos muy agotados; pero eso sí, la naviera también nos proporciona acceso a tiempos y espacios para que nos relajemos, como darnos tragos  o “chupitos” que para los turistas podrían costar tres o cinco  dólares o quizá más, a un dólar dos o tres “chupitos” para los tripulantes, incluso, la mayoría de las veces la compañía nos permite consumo gratis. No conozco otro lugar donde  se hagan más fiestas y convites que en un Crucero y que quienes las armen sean los empleados”.

 

Yo soy infiel, tu eres infiel, todos somos infieles

El tiempo que deben compartir los tripulantes o empleados de un Crucero es extenso, por lo que casi que por regla todos “ligan” entre sí, algo que no está permitido en el reglamento de las navieras pero que pareciera que estas mismas miraran para el otro lado y se hicieran las del “ojo ciego”.

Eso sí, algo que es radicalmente  prohíbido y que es causal de despido y expulsión en el próximo puerto, es la relación emocional o sexual entre tripulantes y pasajeros (turistas), pues las navieras quieren evitar a toda costa demandas  provenientes por estas relaciones donde su imagen se vería seriamente afectada, nos continúa contando el exempleado de un Crucero.

En un crucero existen cientos de cámaras por lo que no hay un espacio en donde no sea captada cualquier persona a bordo del barco. Los tripulantes de acuerdo a esa claúsula tan rígida evitan una conversación muy extensa con los pasajeros, y estos deben saber que un crucero es el lugar menos indicado para ir en busca de conquistas, a no ser que esas conquistas sean entre los mismos pasajeros.

Cuenta Rodrigo: “ La verdad lo que más evitamos los tripulantes es que no nos agarre la depresión al estar tantos meses lejos de nuestros seres queridos (entre seís meses y un año), y es por esto que ligamos o nos relacionamos sentimentalmente con compañeras y compañeros según sea el caso, incluso entre compañeros y compañeros y compañeras y compañeras (risas), la soledad no es una opción en un crucero. Pero incluso allí también duele, porque nos acostumbramos mucho a las personas sean solamente amigos o  amantes; porque por la dinámica de este trabajo la mitad de los tripulantes se bajan en un destino cada seís meses y la otra mitad llega , lo que rompe vínculos de forma casi permanente, y es como volver a empezar, es por esta razón que la fidelidad no existe en un crucero, es practicamente imposible mantenerla para poder “sobrevivir” emocionalmente. Dificil”.

 

Clasismo

Algo llamativo en nuestra charla con Rodrigo es saber que las clases sociales son muy marcadas en un buque de turistas.

Si existe un lugar donde puedes constatar en qué nivel de la espiral social te encuentras cuando eres empleado sobre todo, es en un crucero. Los altos cargos como capitanes, oficiales y funcionarios administrativos de oficinas, están ubicados en los pisos más altos del barco con esplendorosas vistas y habitáculos (habitaciones) privadas, algunas incluso con balcones exteriores.

Más hacia abajo siguen los pisos donde están los ingenieros navales y de alimentos, chef de los restaurantes, conserges, relacionistas públicos entre otros, también con buenas recámaras y geniales vistas.

Y la espiral más baja estamos los camareros, mecánicos, aseadores etc., quienes quedamos en los primeros dos pisos que quedan debajo del nivel del mar sin ningún tipo de vista más que agua y más agua y  con solo la vista de peces cuando aparecen.

Cabe anotar que los tripulantes solo se comunican entre ellos mismos y en sus pisos, no interactúan con los demás tripulantes a no ser que sea en un caso puntual. Elitismo puro y duro”.

 

 

Desconectados del mundo

Una de las situaciones más fuertes dice Rodrigo para la tripulación es la total desconexión con el mundo exterior: “Cuando el buque zarpa practicamente nos desconectamos de nuestros seres queridos por mucho mucho tiempo, uno se estresa no saber de ellos en una semana y más. El wifi en un crucero es demasiado costoso incluso para los turistas, por lo que casi que la única manera de saber de nuestras familias y amigos,  es cuando llegamos a un destino y buscamos conexión sea gratis o pagada pero a costes muy bajos. Incluso aún llegando a un puerto y por nuestras rutinas no nos podemos bajar, tenemos que continuar otra semana y esperar el próximo puerto para bajarnos. Resulta agobiante”.

 

 

Una torre de Babel

Sabemos que en un crucero están reunidas muchas nacionalidades por lo que son verdaderas “torres de babel” de gran multiculturalidad, personas de todo el mundo que se enganchan a trabajar en un crucero.

Según nos comenta Rodrigo, es  posible encontrarse con personas de todos los rincones de la Tierra, aunque  aclara que es muy extraño y escaso ver a un “gringo” como les decimos los latinos; pues ellos raramente llegan a los dos o tres meses del contrato porque se bajan muy rápido, sea porque lo que ganan no les agrada o porque no se acostumbran facilmente a que la mayoría de los pasajeros y tripulantes no hablen inglés.

En algo que sí está totalmente convencido es que los empleados de un crucero aún los de los pisos que están por debajo del nivel del mar, son muy felices cuando trabajan en un crucero. Dice que están contentos de conocer destinos hermosos, poder bajarsen, ir de compras, entrar a museos, bares, tiendas, restaurantes, hacersen fotos, videos etc.

Además que la satisfacción mayor que tienen es poder enviar dinero a sus familias, que realmente al final de mes reciben muy buena paga, que las propinas son su mayor tesoro, que se come delicioso, que en definitiva; es una de las mejores y más enrriquecedoras experiencias de vida que se pueda llegar a tener.

Rodrigo espera poder engancharse de nuevo con la misma naviera en diciembre de 2018, despúes de compartir varios meses son sus seres queridos a los que no veía en siete meses.

 

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