MAURITANIA 2002
| El Viernes 2 de Agosto
salimos con nuestro inseparable Discovery dispuestos a
emprender las vacaciones de verano, destino final Dakar y
una pregunta en mente, lo conseguiríamos?. Hicimos noche
en Madrid donde nos juntamos con nuestros amigos Rafa,
Carmen y Rubén con su Mitsubishi y al día siguiente
continuamos hasta Algeciras, donde nos esperaba el resto
del grupo, los sevillanos Nacho, Ángel, Rafa, Álvaro,
Enrique, Pepe y su cuñado Fernando, el único vasco del
grupo, todos ellos apilados en dos Nissan Terrano. El Domingo día 4 cruzamos el estrecho a las 9:30 de la mañana y continuamos el viaje sin parar hasta llegar a Agadir, donde pasamos nuestra primera noche en Marruecos en el Hotel Residence Nejma. Agotados después de una dura primera etapa de casi 900 Km cenamos salade, brochette, frites y omelette en un cafetín al lado del hotel y nos acostamos de inmediato. Una cosa nos preocupaba, nuestro coche empezó a hacer un ruido tremendo en Marrakech, y aunque duró poco rato y no volvió a sonar en todo el día estábamos solo al principio y quedaban muchos kilómetros por delante para no hacer caso a este primer aviso. Al día siguiente intentamos localizar un taller mecánico por las cercanías del hotel, pues Nacho y compañía ya lo habían visitado en otra ocasión, pero al no dar con el decidimos continuar a la espera de ver como se comportaba el coche. Continuamos ruta hacia el sur y paramos en Guelmin, donde nos abastecimos de agua, pan y fruta antes de continuar la ruta. Llegamos a Tan-Tan donde hicimos las primeras fotos bajo los dos camellos que franquean la entrada a la ciudad y seguimos hasta que de repente unas magníficas dunas aparecieron al lado del mar, el paisaje era espectacular, dimos un paseo hasta la orilla del mar y aprovechamos para comer unos bocadillos. |
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| Empezaron los controles
policiales, este fue el primero de decenas y decenas de
controles que sufriríamos pacientemente a lo largo del
viaje con la misma retórica de siempre: nom, prenom,
profesión, nationalité, nom du pere et du mere, numero
d'enfants, etc..., y aunque llevábamos unas fichas
preparadas con todos los datos algunas veces servían y
otras no y debíamos esperar a que el gendarme de turno
tomara nota letra por letra de todos los datos de cada una
de las doce personas que formábamos el grupo. Empezó a caer la tarde y buscamos un sitio donde dormir, los sevillanos conocían una casucha llamada "Café Davali" a pocos kilómetros de Tarfaya, donde ya habían dormido alguna vez, llegamos de noche, pero la casucha estaba completamente abandonada, sin tejado y muy sucia, pues la habían utilizado para guardar ganado, decidimos continuar y al final acampamos a poca distancia, en otra casucha en ruina propiedad del mismo saharaui de Tarfaya, aunque la casa estaba igualmente en ruinas aprovechamos las pocas paredes que quedaban para resguardarnos del terrible vendaval que nos azotaba y poder cocinar la cena en los camping-gas. Fue en este cuchitril a orillas del Atlántico, en el corazón del Sahara Occidental con un viento infernal y muertos de frío donde pasamos nuestra segunda noche. |
| A la mañana siguiente continuamos hacia Laayoune, pasamos dos controles más, pero a la salida de la ciudad nos pararon por exceso de velocidad, pues había radar y nos pusieron una multa, aunque nos hicieron precio especial de grupo (200 Dh), había una placa de 40 y nosotros circulábamos por la ciudad a 50. Al pasar por el Puerto de Laayoune, a unos 20 Km paramos a comprar hielo y tomamos un refresco en Casa Josefina. |
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Barco varado en frente de Casa Josefina |
| A medida que bajábamos hacia el sur cada vez hacía más y más viento, la tormenta de arena era infernal y debíamos ir completamente tapados pues la arena se nos clavaba en el cuerpo como miles de agujas, este tiempo nos acompañó hasta Boujdour, donde pasamos dos controles más y paramos para comer pescado frito y tomar un te a la menta en un cafetín del centro, también repusimos gasoil y llenamos los bidones de agua. | ![]() |
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Al atardecer montamos el campamento al borde de los acantilados, unos 100 km antes de Dakhla, continuábamos con un vendaval de miedo y muertos de frío. Nacho rompió el radiador del aire acondicionado y se queda sin AA. Después de algunos intentos fallidos de pesca y de recoger unos bígaros continuamos hacia el sur, pasamos otro control y paramos a repostar, como el gasoil estaba a 2.92 Dh (49pts/litro) decidimos llenar también los jerris. |
| Por el camino íbamos
viendo poblados de pescadores, son campamentos de
chabolas llenos de porquería, eso sí, las parabólicas
que no falten. Nos seguía acompañando un viento
infernal y tormenta de arena blanca, estábamos al lado
del Golfo de Cintra, el coche volvía a hacer ruido. A media tarde llegamos a la frontera de Marruecos, en el primer control de aduana nos pidieron los papeles del coche y nos registraron concienzudamente el vehículo, en el segundo puesto nos tenían que sellar el pasaporte de salida, en total 2 horas, una botella de whisky, una lata de cerveza y unos caramelos para poder salir del país. A continuación había un último control marroquí donde nos tomaron nota de la matrícula y fue necesario rellenar otro papel. Conducimos 8 kilómetros por tierra de nadie hasta llegar a la frontera de Mauritania, donde en un pequeño cuchitril había tres individuos con uniforme del ejercito, uno de ellos iba tomando nota de nuestros datos tumbado en una cama. Continuamos y 50 metros más adelante estaba el segundo control, la frontera de Mauritania, había mucha gente esperando, éramos los últimos, se estaba haciendo de noche, hacía un viento terrible y la tormenta de arena era impresionante, además Álvaro no tenía visado. Por suerte superamos los trámites rápido, pues los demás teníamos el visado en orden, solo fue necesario firmar una declaración y por supuesto pagar, todo arreglado, no hace falta hacer la declaración de divisas, salimos los primeros. Ya era negra noche, cogimos la pista hacia Nouadhibou, pero nos perdimos, durante casi más de una hora estuvimos dando vueltas en círculo buscando la pista correcta, íbamos campo a través en una zona supuestamente minada sin conseguir encontrar el camino correcto, tampoco podíamos bajar del coche, pues la tormenta continuaba con nosotros, la visibilidad era nula y los nervios y el miedo estaban a flor de piel, por fin dimos con la pista buena y de repente divisamos una luz a lo lejos, paramos para ver si era un coche, pero no, era el tren, habíamos llegado a la vía, continuamos por la pista, el coche volvía a hacer un ruido tremendo y esta vez no paraba, estábamos al límite de nuestras fuerzas pero continuamos y al cabo de 3 horas llegamos a Nouadhibou, donde nos alojamos en el primer hotel que pillamos, estábamos agotados, comimos algo en la misma habitación y nos acostamos de inmediato. Al día siguiente empezó el festival de repartir dinero, había que pagar para todo, el seguro de Mauritania, el pase del Banc d'Arguin,la comisión del guía, además todo en general en aquel país era carísimo. Después de desayunar recorrimos la ciudad en busca de hielo y sardinas para que los sevillanos pudieran pescar, nos aprovisionamos de pan, agua y gasoil para 2-3 días y cogimos la pista hacia Nouakchott, aunque antes teníamos que remontar el tramo que hicimos la noche anterior, nos volvimos a cruzar con el tren, Ángel y Rafa tuvieron alguna enganchada en la arena y Nacho pinchó. |
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| Cruzamos un espectacular lago salado y nos metimos de lleno en el desierto, íbamos saltando dunas en medio de un paisaje fantástico, compitiendo a la carrera con algún que otro zorro del desierto y acampamos bajo un impresionante cielo estrellado en pleno Sahara, aunque a media noche el viento cambió de dirección y nos cayo una chaparrón de tan solo cinco minutos, pero suficiente para inundar todas las tiendas. |
| Al día siguiente continuamos por el desierto, había pistas rápidas pero también tramos con mucha arena, fue allí entre salto y salto de pequeñas dunas donde Ángel se cargó la vaca de su Terrano. | ![]() |
| Más adelante paramos en el sucio y abandonado pozo de Bir el Gâreb y decidimos ir hacia la costa, dejando la ruta que seguíamos y cortando directamente hacia la playa esquivando alguna duna, de esa manera llegamos a Cabo Tafarit, un paraíso después de tanto desierto. Allí descansamos el resto del día, nos bañamos en las cálidas y tranquilas aguas de la bahía y nuestros amigos sevillanos disfrutaron de lo lindo pescando sin parar todo tipo de pescados, tiburones incluidos. Aquella noche cenamos unas deliciosas lubinas recién pescadas, bígaros y un par de nécoras. |
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Uno de los tantos peces que ese día pescaron Nacho, Pepe y Rafa. |
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Acampamos allí mismo al lado del mar, aunque nosotros dormimos en una haima invitados por Pep, un catalán que conocimos allí mismo y que ya lleva 6 años viviendo en Nouadhibou y cedimos nuestra tienda a Rubén, quien ya estaba cansado de dormir siempre en el coche.
Aquella noche sería la última noche que pasaríamos juntos, pues a partir del día siguiente cada cual seguiría su camino, por un lado Nacho y Ángel decidieron descargar sus coches, dejar al resto de compañeros pescando e irse solos a Nouakchott para intentar reparar el coche de Ángel, que además de la vaca rota también tenía problemas de falta de potencia, Enrique decidió irse con ellos y coger un avión hasta Canarias, por otro lado Rafa y compañía y nosotros dos debíamos seguir rumbo sur pues queríamos llegar hasta Dakar. El plan fue el siguiente, Nacho, Ángel y Enrique se irían de madrugada para coger la primera marea baja y llegar a Nouakchott lo antes posible, el resto de sevillanos se quedarían con todas las provisiones en una haima que quedaba libre esperando el regreso de sus compañeros y con el aliciente de pescar todos los peces que se les pusieran por delante y Rafa y compañía y nosotros saldríamos a media mañana para ir tranquilamente disfrutando del paisaje y coger la marea baja de la tarde. Si todo iba bien, por la noche nos veríamos en Nouakchott con los que salían al amanecer y cenaríamos juntos.
Cuando nos levantamos el primer grupo ya había salido, ayudamos al resto a trasladarse a la haima y nos despedimos de ellos lamentando no poder seguir el viaje juntos.
Pasamos una mañana muy tranquila, navegamos entre dunas y disfrutamos del Paque Nacional del Banc d' Arguin, vimos aves, miles de cangrejos y nos bañamos en la playa a la espera de que la marea bajara un poco más.
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| Pelícanos en el Banc d' Arguin | Esperando que bajara la marea |
| En el segundo control del Banc d' Arguin, justo donde empieza la pista de la playa curamos a dos niñas que vinieron a mostrarnos sus heridas en pies y manos y después de comer unos bocadillos en la misma orilla nos lanzamos a la carrera para cruzar la pista de Nouadhibou a Nouakchott, la sorpresa vino cuando al cabo de pocos kilómetros empezamos a oír por la emisora unas voces conocidas, eran Nacho, Ángel y Enrique, que incluso habiendo salido justo al amanecer habían tenido algún que otro problemilla, cuando llegaron a la playa la marea todavía estaba muy alta, intentaron cruzar por las dunas y aunque al principio parecía que era posible acabaron siendo tragados literalmente por ellas, con arena hasta la cintura y tuvieron que esperar hasta que pasó un camión lleno de mauritanos y les ayudaron a sacar los dos coches, estaban hambrientos y muertos de sed, pues como calculaban estar en Nouakchott para comer no llevaban ningun tipo de provisiones. |
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| Continuamos el trayecto por la playa
juntos, el coche de Ángel cada vez iba peor, tenía que parar el motor y
arrancar de nuevo continuamente, pues el coche se quedaba sin potencia.
Llegamos a Nouakchott a media tarde, justo cuando todos los pescadores volvían
a puerto con la pesca del día, esquivamos gente, piraguas, niños y todo
lo que se nos puso por delante hasta entrar en la ciudad y coger una calle
asfaltada, primera parada la gasolinera, donde llenamos depósitos y
lavamos los coches, ya muy castigados después de tanta arena y agua de
mar.
Nos alojamos en el Hotel El Amane, que nos recomendó Pep y allí cenamos todos juntos y nos despedimos, pues al día siguiente nosotros partiríamos hacia el sur. |
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A la mañana siguiente nos acercamos al mercado de Nouakchott para ver las tiendas de telas que destacan por su gran colorido, compramos agua y pan y cogimos la carretera hacia Rosso. |
| Llegamos a Rosso con la barcaza a punto de cruzar y embarcamos los coches y todos nosotros dejando a Jordi solo en la orilla de Mauritania con todos los pasaportes para sellar | ![]() |
| Ahí estuvimos un buen rato hasta que llegó Jordi con todos los papeles, luego empezó el festival de timos, robos y corrupción sin limite, tuvimos que pagar para todo, peleas, gritos, nervios, al final conseguimos salir de ahí, pagando incluso por la liberación de Jordi, entre seguros, cruce de río, comisiones,... más de 80 euros por coche. Salimos a toda pastilla y llegamos a Sant Louis, donde aún nos dio tiempo de darnos un bañito en la piscina para calmarnos un poco, cenamos en el mismo restaurante de la piscina y nos alojamos en el Hotel La Poste. |
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Antes de abandonar Sant Louis desayunamos estupendamente en una de las pastelerías locales y dimos un paseo por sus calles hasta llegar al río Senegal. |
| Después de hacer algunas compras continuamos hasta Toubab Dialan, a unos 35 Km. de Dakar dirección Saly, donde nos esperaba Ana, la prima de Carmen. Estuvimos dos días de relax absoluto en unos fantásticos bungaloes al lado de la playa, descansando y reponiendo fuerzas para el regreso, cenamos un "yassa poulé" exquisito. |
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| Al día siguiente nos fuimos a
Rufisque a buscar un banco y aprovechamos para acercarnos al Lago Rosa,
donde nos cayo una buena tormenta.
Pasamos la tarde descansando en el complejo y hasta nos dimos un paseo por el mar en un Kayak de dos plazas que nos dejó Carlo, un chico italiano que también está trabajando allí en Senegal junto a Ana. Aquella noche cenamos una estupenda ensalada de cous-cous con tomate, cebolla y pasas, además Carmen se metió en la cocina y preparo tres tortillas de patatas que estaban de fábula, eso si después del tormenton salieron todo tipo de bichos e insectos que no nos dejaron en paz en toda la noche. Al día siguiente llegó el turno de las despedidas pues debíamos empezar el viaje de regreso, paramos en la carretera para comprar artículos de artesanía de mimbre, o mejor dicho de paja, fabricados a mano por las mismas jóvenes que tenían los puestos y continuamos hasta la frontera. |
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| Esta vez nos negamos a repetir la tortura de cruzar por Rosso y fuimos por el Parque Nacional de Diawling, ya dentro del parque llegamos a un cruce de caminos, en la pista de la derecha había un cartel de "interdit" junto a una caseta que estaba vacía, con lo cual seguimos por el camino de la izquierda, pero como ya estaba oscureciendo acampamos a pocos metros. Solo levantarnos aparecieron unos guardias y nos dijeron que allí no se puede acampar y mucho menos sin haber avisado en la caseta, nos dicen que debemos volver para atrás y coger la pista donde estaba el cartel de prohibido, pagando evidentemente las tasas correspondientes. Intentamos salir del parque por otro lado, evitando la barrera, pero después de hacer varios kilómetros no encontramos la manera de cruzar las marismas, no había paso posible, no nos quedó más remedio que volver sobre nuestros pasos, llegar a la barrera y pagar. |
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| Atravesamos el parque, donde vimos cantidad de aves, especialmente grandes colonias de flamencos, pasamos por pequeños poblados donde aprovechamos para repartir la ropa que nos quedaba y salimos a la carretera de Nouakchott, donde pasamos por 6 ó 7 controles antes de llegar a la ciudad y por supuesto en casi todos ellos tuvimos que repartir regalos a los guardias. |
| Continuamos hasta Akjout, el termómetro no paraba de subir, a las cuatros de la tarde marcaba 48º C, hacia un viento abrasador y lo malo es que durante la noche se mantuvo la misma temperatura, la tormenta de arena era tan fuerte que comimos un bocata dentro de los coches y no paramos hasta llegar al desvio de Terjit, ya era negra noche cuando cogimos la pista que nos tenía que llevar al oasis, los 12 kilómetros hasta Terjit se hicieron inacabables, pero cuando llegamos y vimos como era el campamento decidimos volver para atrás, además el calor era inaguantable y la tormenta de viento y arena estaba en su máximo apogeo, haciendo imposible cualquier intento de montar las tiendas, todo salía volando y en pocos segundos ojos, boca y oídos se nos llenaron de arena. Pasamos la noche en el Hotel du Bonheur, en Atar, que por suerte tenía aire acondicionado. |
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| Solo levantarnos hablamos con el
gerente del hotel sobre la posibilidad de contactar con Choum y ver si
sería posible cargar los coches en el tren, pero como era Viernes, día
festivo, no podíamos aclarar nada hasta el día siguiente, aunque él se
comprometió a contactar vía emisora a través de algún transportista
para avisar de que iríamos con los dos 4x4, con lo cual dedicamos el
resto del día a visitar los alrededores y nos fuimos hasta Chingueti, a
la ida por la pista nueva y a la vuelta por el paso de Amodjar, circulando
por pistas de montaña y disfrutando de unos paisajes espectaculares.
Visitamos las pinturas prehistóricas de Amodjar y nos acercamos hasta un
antiguo fuerte Francés, el último tramo de pista lo hicimos ya de
noche.
Al día siguiente decidimos por unanimidad que la mejor opción era subir hasta Choum y cargar los coches en el tren, pues así nos plantaríamos en 10-12 horas en Nouadhibou, aunque tendríamos que pasar la noche en el coche, pues el tren salía a las seis de la tarde de Choum y no hay vagón de pasajeros, la sorpresa llegó cuando el gerente del hotel nos dijo que teníamos que ir hasta Choum, pues no se podía contactar vía telefónica con ellos y una vez allí desde la estación llamarían a Nouadhibou para solicitar que mandaran la plataforma en el siguiente tren, con lo cual ya perderíamos como mínimo dos días, esto es África!, solución volver para atrás, esta vez por pista hasta Benichab y de allí continuar entre dunas hasta Tioulit. |
| Cuando estábamos, según el GPS, a unos 4 kilómetros de Benichab aparecen delante nuestros cordones y cordones de dunas, dos enganchadas de Rafa nos hicieron modificar la ruta, intentamos abrirnos paso entre dunas dirección noroeste pero era imposible, no nos quedó más remedio que ir hasta Tioulit, después de muchos tramos de navegación en la nada, sin trazas de otras rodadas dimos por fin con la pista correcta y llegamos a Tioulit cuando empezaba anochecer, y la marea aún no había empezado a bajar. | ![]() |
| Compramos un par de bidones de gasoil
y empezamos la pista de la playa de noche y con la marea aún bastante
alta, Rafa se quedó enganchado al final de la pista, cuando ya se sale de
la playa y lo sacamos con el winch, que una vez utilizado decidió dejar
de funcionar y no pudimos ni recoger el cable, como el mar ya nos estaba
salpicando lo enrollamos en los faros antiniebla y salimos a toda prisa de
allí, pagamos el pase del Banc d' Arguin con el poco dinero que nos
quedaba y acampamos al poco rato al lado de una duna, estábamos
exhaustos. Al amanecer hicimos los pocos kilómetros que faltaban hasta
Tafarit, parando en Ten-Alloul para llenar depósitos y comprar algún
bidón de emergencia, pues aún quedaban muchos kilómetros de desierto
hasta la frontera de Marruecos y más aún de allí a la primera
gasolinera. Solo llegar a Tafarit nos instalamos en una haima de las
grandes y de allí no nos movimos en todo el día, solo queríamos
descansar.
El día siguiente madrugamos, pues la frontera de Marruecos cierra a las seis y queríamos llegar pronto para subir hasta Dakhla a pasar la noche, rebajamos la presión de los neumáticos a 1kg y empezamos a navegar por el desierto, cuando ya estábamos a punto de llegar a la vía del tren las ganas de llegar nos hicieron bajar la guardia y cometer un gran error, con tal de atajar camino nos metimos muy adentro del lago seco, consecuencia nos quedamos empanzados en el barro. Rafa se quedo quinientos metros más atrás, sacamos las palas y empezamos a cavar, con el hi-lift fuimos levantando el coche para poner las planchas, el sol caía en vertical y el calor era asfixiante, poco a poco nos íbamos quedando sin fuerzas, hicimos una primera intentona empujando pero el coche no se movió ni un milímetro. Decidimos que lo mejor era separarnos en dos grupos, Rafa y Carmen se fueron andando hasta la pista principal, a un par de kilómetros y Rubén y nosotros dos continuamos luchando para desatascar el vehículo, nos tumbamos con más de medio cuerpo debajo del coche y menos de 30 centímetros de altura para movernos y empezamos a sacar barro sin parar con la única ayuda de las manos, puñado a puñado pues era tan pegajoso que hacía hasta de ventosa, siendo imposible el uso de palas y tal era la empanzada que había partes del coche donde solo llegábamos con las puntas de los dedos, con lo cual el esfuerzo físico era extremo, así pasamos una hora larga y cuando ya estábamos derrotados, exhaustos, quemados por el sol y mareados de calor y del propio cansancio llegaron Rafa y Carmen con dos militares. El coche cada vez estaba más hundido y ya empezaba a salir agua por debajo de las ruedas, otra vez palas, hi-lift, planchas y más tierra seca detrás de las ruedas, levantar el coche era casi imposible, pues la plancha que hacia de soporte del gato también se hundía, nosotros tres ya no podíamos con nuestra alma, pero llegaron más refuerzos, dos gendarmes, un guía mauritano y un turista francés, bajamos las presiones a casi cero, allanamos más el terreno y al final se produjo el milagro, habían pasado más de cinco horas. Tras cargar todo en el coche fuimos a sacar el coche de Rafa, que por suerte estaba muy poco hundido y solo bajando las presiones y empujando salió por sí solo. Una vez más tranquilos nos lavamos un poco, nos cambiamos de ropa y nos tumbamos en el suelo a descansar diez minutos, pues todo aquello había sido muy fuerte. Des de esta página nuestro más sincero agradecimiento a los dos militares de Mauritania que nos ayudaron a rescatar el coche. |
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| Todavía cuando vemos las fotos se nos pone la piel de gallina, no acierto a comprender porque sabiendo lo que podía pasar tiré recto por el chott . Supongo que en ciertos momentos, en especial cuando uno lleva muchos kilómetros acumulados, se pueden cometer este tipo de errores. |
| Continuamos hasta la frontera, pues no
queríamos otra cosa que salir de Mauritania y coger por fin una carretera
asfaltada. Llegamos a la vía y fuimos al pk 55, donde había un puesto
militar, desde allí fuimos hasta la frontera, hicimos los trámites de
salida y los 9 kilómetros en tierra de nadie, pero cuando llegamos a la
frontera de Marruecos ya estaba cerrada, eran las ocho de la tarde, así
que tuvimos que dormir en el coche delante de la barrera, aquel fue el
remate final a un día horribilus que no olvidaremos jamás en la vida.
Después de mal dormir o no dormir nos levantamos con las primeras luces y
esperamos pacientemente que abrieran la frontera, cosa que no pasó hasta
las 8:30, después de trámites y más trámites conseguimos entrar en
Marruecos, en la misma frontera mientras esperábamos nos entretuvimos
sacando, con la ayuda de unos bastoncitos, todo el barro que había en las
ruedas, pues el coche vibraba sin cesar incluso a poca velocidad.
Por fin en Marruecos, el objetivo era parar en la primera gasolinera, pero cuando la encontramos no pudimos repostar, no sabemos aún el motivo, y nos mandó a la siguiente gasolinera, que estaba ni más ni menos que a unos 150 kilómetros, continuamos sin pasar de 80 y dudando si llegaríamos, nuestro coche se paró a 500 metros de la gasolinera y fue Rafa quien se acercó y lleno un jerri para poder repostar, si la gasolinera llega a estar 10 ó 15 kilómetros más lejos nos quedamos los dos tirados. Solucionado el tema del combustible continuamos hacia el norte, teníamos por delante un día muy duro pues queríamos llegar hasta el Puerto de Layoune y hacer noche en Casa Josefina, esto suponía una etapa de 800 kilómetros que sumado al cansancio acumulado, agujetas y sueño retrasado prometía ser toda una tortura, pero lo conseguimos, llegando justo para darnos una ducha y bajar a cenar un buen pescado acompañado de unas cervezas bien frías. Solo levantarnos fuimos a lavar los coches y continuamos por la carretera hacia el norte, nos detuvimos para comer en un restaurante de carretera y nos hartamos de pescado fresco, paramos en lo alto de una acantilado para ver un agujero increíble que da directamente al mar y llegamos ya de noche a Sidi Ifni, eso si nos paraban en todos los controles, pues Rafa iba sin matrícula y nosotros sin un faro delantero. Cenamos en el Restaurante Suerte Loca y nos alojamos en el Hotel Bellevue, a la mañana siguiente el cielo estaba encapotado y no pudimos disfrutar de las buenas vistas sobre la costa atlántica. Continuamos hasta Essaouira, donde comimos en los chiringuitos del puerto, pasamos una tarde tranquila paseando por la medina y nos acostamos pronto pues la casi última etapa también sería muy larga ya que la noche siguiente queríamos dormir en Asilah, así fue y el Sábado solo levantarnos hicimos los 45 kilómetros restantes hasta Tanger para coger el primer fast ferry de la tarde. Aquí acaban nuestras vacaciones, han sido más de 10.000 kilómetros por carretera, pista, desierto, montaña, playa, soportando calor, frío, viento, tormenta de arena, lluvia, con días duros, tranquilos, agobiantes, divertidos pero nunca nos ha faltado una buena compañía. |
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| Pincha sobre la foto para ver el recorrido que hicimos en Mauritania |